Conviviendo con un rabanito
Después de haber sembrado
la semilla del rabanito, pasaron cuatro días para que por fin se dejara ver. Al
principio sólo se notaban dos diminutas hojitas verdes en forma de corazón y el
pequeño tallo era morado blanquecino.
Todos los días
continuamente le llevábamos su comida favorita, agua. Poco a poco iba creciendo
por milímetros, de medir un centímetro pasó a medir dos…tres…y llegó hasta siete
centímetros. Los menores medían cinco, cuatro y hasta un centímetro, dejando
ver sus delicadas hojas verdes. El tallo pasó a ser de un color rojizo que poco
a poco se perdía hasta llegar a ser completamente blanco.
También nos dimos
cuenta que de tener dos hojas pasaron a
tener tres. Lo más importante para nosotras fue haber convivido con nuestra planta y verla
desarrollarse correctamente.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario